martes, 17 de abril de 2012

17.4

"Y Matar a un ruiseñor es, también, una leyenda editorial y urbana y verdadera: en 1957 Lee –malviviendo en Manhattan– recibió un montón de billetes recolectados por amigos con una nota: “Tienes un año de vacaciones para escribir lo que quieras”. Y Lee se tomó un año para escribir Matar a un ruiseñor.

La novela –que en principio recibió críticas de todo tipo– se convirtió en un clásico instantáneo, ganó el Premio Pulitzer y, desde 1960, es uno de los mejores y más multimillonarios best-long-sellers en la historia de la literatura norteamericana. "

[Contado por Rodrigo Fresán]

domingo, 15 de abril de 2012

16.4

"Los libros son finitos, los encuentros sexuales son finitos, pero el deseo de leer y de follar es infinito, sobrepasa nuestra propia muerte, nuestros miedos, nuestras esperanzas de paz."

[Literatura + enfermedad = enfermedad -Roberto Bolaño]

15.4

Of tights and death.

viernes, 13 de abril de 2012

14.4

"El coche con el limpiaparabrisas partido.
El coche que perdió una biela.
El coche sin frenos.
El coche con una junta defectuosa.
El coche con un agujero en el radiador.
El coche por el que recogí melocotones
El coche con cilindros que chirrían
El coche sin rueda de repuesto
El coche que cambié por una bicicleta.
El coche con problemas en la dirección.
El coche sin asiento de atrás.
El coche con el asiento delantero lleno de desgarrones.
[...]
El coche que golpeé con un martillo.
El coche al que nunca le apareció la documentación.
El coche que pasó de mano en mano.
El coche al que se le rompió el cable del embrague.
El coche que esperaba detrás de la casa.
Coche de mis sueños.
Mi coche.

[El coche - Raymond Carver]

13.4

"Retoza conmigo sobre la hierba, quita
el freno de tu garganta,
no quiero palabras, ni música,
ni rimas, no quiero costumbres
ni discursos, ni aún los mejores,
sólo quiero la calma, el arrullo de tu
velada voz."

[Creo en ti, alma mía - Walt Whitman]

miércoles, 11 de abril de 2012

12.4

La única forma de hacerlo era
golpearnos los sentidos contra todo,
en una habitación llena de muebles quietos,
hasta caer derrotados.

11,4

"En mi última visita a Roma, junto al Coliseo me abordó un romano con casco, coraza, clámide y espada y me preguntó si no quería hacerme una foto con un gladiador. Yo le respondí: "Macchè gladiatore, Lei è un centurione!". Y el buen hombre, cariacontecido, me dejó en paz."

[Comentario leído en una noticia, obviamente anónimo]